RESEÑA HISTÓRICA DE MOYOBAMBA

A pocos años de haber llegado al Perú, los conquistadores españoles tuvieron conocimiento que pasadas las montañas habían más pueblos y provincias que descubrir y conquistar; es así cuando se da inicio a la expedición que los llevaría a Muyupampa y otros pueblos enclavados en la Amazonía.

En la sesión de cabildo del 14 de noviembre de 1538, a dos meses de fundada la ciudad de San Juan de la Frontera de Chachapoyas, don Alonso de Alvarado comunica que se ausentará del lugar para proseguir con los descubrimientos y conquistas de nuevas tierras y poblaciones como estaba ordenado en la provisión del gobernador Francisco Pizarro.

Alonso de Alvarado acompañado de su lugarteniente Juan Pérez de Guevara, organizó un ejército a su costa para ir en busca de los pueblos estos, estando conformado por 13 españoles y 60 naturales conocedores de la zona; a fines del mes de diciembre avanzó hacia el oriente, llegando a Taulía, de donde por orientación de sus guías, prefirió andar por terreno llano, menos accidentado y escabroso, dirigiéndose a los lugares que hoy son Olleros y Granada, antes Yambrashallca y Pirca Pirca, de donde ascendió la cordillera hasta siete lagunas, para avistar el valle del río Grande; de este lugar Alonso de Alvarado encomendó a Juan de Rojas a explorar los lugares de acceso a tales tierras, éste acompañado de 40 hombres encontró dificultades y sufrió muchas penalidades por lo abrupto del terreno, la espesa vegetación y las inclemencias del tiempo; retornando después de 40 días, habiendo informado que el lugar estaba cruzado por muchos ríos, algunos profundos que no tenían vado e impedían el paso. Se informó además que la gente habitaba chozas rústicas y que más allá de la espesura de la montaña había tierras planas y buenas bañados por un río muy grande.

Según refieren algunos cronistas e historiadores, Alonso de Alvarado impaciente por la codicia, resolvió hacer la exploración por su cuenta, acompañado de su intérprete y únicamente con voluntarios, pues muchos de sus hombres tuvieron pavor aventurarse selva adentro. Llegaron hasta la región de los indios “Motilones”, llamados así por los españoles, debido a la costumbre de llevar cabellos cortos y el rostro pintado; pero finalmente regresó al punto de partida sin el codiciado oro que tanto esperó encontrar y abrumado por las penalidades que pasó decidió seguir avanzando con su gente.

Posiblemente, al Guasta, los españoles llegaron a comienzos de mayo de 1539, porque las lluvias constantes no dejaron avanzar y el acceso era dificultoso por la espesura del monte. Una vez en Guasta, el capitán Alonso de Alvarado mandó hacer un campamento para que sirviera como refugio y punto de partida para sus exploraciones más al oriente; asimismo para aprovechar la corriente y caudal del río y tener facilidad de movilizarse, mandó construir una barca. Estando acometido en estos preparativos se enteró de la rebelión de los indios en la reciente ciudad que fundó (San Juan de la Frontera), y del abandono de la ciudad, de las autoridades que había nombrado y encargado la administración, por el afán de descubrimientos y conquistas en otras latitudes, emprendiendo el retorno con mucha dificultad; encargando a su hermano Hernando proseguir con la empresa una vez concluida la barca.

Hernando Alvarado encontró muchas dificultades para seguir adelante. Al inicio la barca sufrió un accidente muriendo uno de los soldados españoles, luego la aspereza y boscosidad del lugar se lo impidieron. Algunos naturales le informaron que Muyupampa era insalubre y llovía todo el año. Intentó entonces fundar allí un pueblo (Huasta), corría el mes de junio de 1539, pero la mayoría de los españoles se lo impidieron, instigados por el fraile mercedario Gonzalo Hernández, que le amotinó la gente y puso en riesgo que lo asesinaran. La conquista y fundación se frustró y Hernando Alvarado regresó acobardado a San Juan de la Frontera.

Alonso de Alvarado, vuelto a Chachapoyas con parte de su gente, a inicios de julio de 1539, y apaciguada la ciudad, se incorporó al cabildo el 19 de julio del mismo año, después de una ausencia de más de seis meses, del que no rindió cuenta.

En agosto tuvo noticias de que los Huanca Chupacos encabezados por el caudillo “Illatopa” que reunían gente, se preparaban para combatir no solo a los chachapuyas sino también a sus conquistadores, haciéndoles comprender a los indios que Alvarado carecía de gente para combatirlo. Provocado y sostenido el combate al fin Illatopa y los Huanca Chupacos salieron muy escarmentados, teniendo que huir a grande distancia, como después vino a aparecer por las fronteras de Huánuco. Después del combate, Alvarado regresó a Chachapuyas, a inicios de febrero de 1540, a ocuparse de la nueva ciudad que había fundado y en donde trabajó diligentemente.

Juan Pérez de Guevara, después de estos acontecimientos, se dirigió a la ciudad de los reyes para informar al marqués Pizarro de las bondades y recursos de las tierras descubiertas por Alvarado en el que había participado.

JUAN PÉREZ DE GUEVARA, CONQUISTADOR DE MOYOBAMBA.

El capitán Juan Pérez de Guevara obtiene la provisión dada por el marqués Pizarro, fechada en la ciudad de los reyes el 7 de junio de 1540, para el descubrimiento y conquista de la provincia de Muyupampa, con el título de teniente gobernador y capitán general. Por esta provisión, el capitán, con gente que armó a su propia costa volvió a la provincia por la misma ruta que siguió Alonso de Alvarado, iniciando el descenso desde el Huasta con una pequeña embarcación a través del río Grande, encontrando que en ambas orillas no había más que grandes montañas, lagos, ciénagas y pantanos. Más aun no encontraron vestigios de poblaciones por muchos días, manteniéndose a base de yuca y agua, hasta que avistaron hacia el levante, pequeñas elevaciones que terminaban en el río Grande, desembarcaron por ellas encontrando las tribus de los motilones (huyeron al interior antes de la llegada de los conquistadores), Siucas y Muyupampas más al centro, donde pobló y se estableció en tierras de los Muyupampas en octubre de 1540. De este hecho comunicó al marqués Francisco Pizarro.

En Muyupampa, hallaron los conquistadores un número considerable de indios muy mansos que manifestaban tener grande apego a formar amistades con los blancos y hacerse cristianos y se establecieron en Guastilla; bautizándoles en feliz matrimonio con las vírgenes que los mismos naturales les traían y presentaban, haciéndoles presentes de sus personas que llevaban adornos en la cabeza con ramas de árboles y flores, y con adornos de plumas de aves en la misma extremidad, pulseras de un tejido maravilloso; asimismo, traían en el cuello gargantillas de pepas muy olorosas  de color negro, que eran pucheri y huayruros; tenían mucha gracia para bailar. Estos no conocían de religión y estaban completamente desnudos en estado de simple naturaleza, siendo sus armas las flechas.

Poco después, el 13 de febrero de 1541, el marqués Francisco Pizarro, desde Lima, le dirige una carta a Juan Pérez de Guevara que se encontraba en Muyupampa, donde le expresa: “Noble señor: recibí vuestra carta y huelgo mucho de vuestro buen abyamiento y recaudo pues habéis tenido diligencia en tal principio, espero que nuestro señor que os dará ventura y en mi teneis toda ayuda y favor y siempre me avisaréis de lo que hiciéredes porque como sepan que hay en el palomar, no os faltaren dicen las palomas. Juan Martinez, llevador de ésta, que vos señor conocéis es casada con uan dueña deudo muy cercano del escribano e por su consejo e porque yo acá no puedo como sabéis hacer lo que quería, mucho os ruego que habiendo respeto a que es casado y que es razón honrarlo, que en los repartimientos que hiciéredes le days de comer y lo aprovecharáys y honréys de todo lo posible, porque yo habré en ello mucho placer y porqué tendré trabajo de pasar adelante en este pueblo, primero los asentaréys y nuestro señor vuestra noble persona guardo de estos reyes XIII de 1541”. A lo que su merced mandáreles. El Marqués. (Rúbrica)

El capitán Juan Pérez de Guevara, encontrándose en Muyupampa en Agosto de 1541, y enterado del asesinato de don Francisco Pizarro, ocurrido el 26 de junio de 1541; se trasladó a San Juan de la Frontera. Tuvo, como los demás conquistadores, que abandonar su empresa para acudir con sus fuerzas al lado del licenciado Cristobal Vaca de Castro, en su lucha contra Almagro El Mozo; dejando en la ciudad de Santiago algunos españoles, fue a reunirse con las fuerzas del Mariscal don Alonso de Alvarado y las fuerzas leales a la corona de la ciudad de Huánuco; formando el núcleo de poder de Vaca de Castro, quién venía como gobernador de estos reinos, y se juntó con él en Yungay y marchó en su compañía. Se internaron con todo el ejército hacia la sierra para dirigirse a jauja en busca de Almagro El Mozo. Mientras tanto quedó postergada la conquista de Muyupampa, apenas iniciada. Enterado el licenciado Vaca de Castro que don Diego de Almagro El Mozo quería bajar a la ciudad de los reyes, para tomarla y apoderarse de los navíos que estaban en el puerto del Callao, comisionó al capitán Juan Pérez de Guevara para que defendiera el puerto; lo cual hizo con buena diligencia hasta que fue desbaratado las fuerzas de Almagro El Mozo en la batalla de Chupas, el 16 de septiembre de 1542. Don Alonso de Alvarado peleó a favor del orden, venció, pasó a España y regresó con el título de Mariscal, pasando al Cusco, donde fue nombrado por el pacificador La Gasca, gobernador de dicha ciudad, hasta que murió en 1556, sin volver a pensar en Chachapuyas y Muyupampa.

Anotaciones extraídas del Libro Primero de Cabildos de San Juan de la Frontera, indica que en reunión de cabildo de 28 de julio de 1541, se acuerda enviar a Pedro de Orduña a San Francisco de Quito, al encuentro del Nuevo Gobernador del Perú, licenciado don Cristobal Vaca de Castro, enviado por el rey de España, para hacerle saber los acuerdos del cabildo de San Juan de la Frontera y su adhesión a la corona. Realizada la entrevista, Orduña regresa a San Juan de la Frontera con una provisión del nuevo gobernador, fechada el 30 de septiembre de 1541, nombrando a don Alonso de Alvarado, teniente gobernador y capitán general de la ciudad de San Juan de la Frontera, y confirmando su cargo a los regidores. Orduña llega a San Juan de la Frontera el 6 de noviembre de 1541, inmediatamente don Alonso comenzó a hacer intensos preparativos militares y con 200 hombres, entre los que se encontraba los de la guarnición de Moyobamba, al mando de Juan Pérez de Guevara, que fue llamada, salió de San Juan de la Frontera los primeros meses de 1542, para reunirse con vaca de Castro, e iniciar la campaña militar contra Almagro “El Mozo”.

Terminada este episodio, el capitán Juan Pérez de Guevara, viajó de los Reyes a la ciudad del Cusco a pedir al licenciado Vaca de Castro nuevas provisiones y poderes para descubrir algunas tierras que estaban inhóspitas. El dispositivo requerido fue dado en la ciudad del Cusco el 1º de enero de 1543, en el cual se le nombró y proveyó de teniente gobernador y de capitán general de la provincia y “Tierras de Muyupampa y de lo que en ella pobló como de lo que aquí en adelante poblara”. La provisión fue pregonada en la ciudad del Cusco el 6 de mayo de 1543 y en la ciudad de los reyes en 20 días del mes de agosto del mismo año; fue asimismo presentada esta provisión en el cabildo y ayuntamiento de la ciudad de Santiago de los Valles, el día 24 de diciembre de 1543, ante los señores Alonso de Vargas y Juan de Arteaga, Alcaldes Ordinarios, y de Crisostomo de Paredes y Pedro Pelegrin, regidores los cuales dijeron que la obedecerían. También el licenciado Vaca de Castro le confirmó en la ciudad del Cusco, el 7 de mayo de 1543, en nombre del rey, el repartimiento que había hecho entre los vecinos de la ciudad, de los caciques e indios comarcanos.

Al crear el virreinato del Perú, en Barcelona, el 20 de noviembre de 1542, el Rey de España, designó como primer virrey a Blasco Nuñez de Vela, quien entró en la ciudad de los reyes en mayo de 1544; pero lejos de saber atraerse a los conquistadores se hizo antipático a ellos proclamando que venía a despojarlos de sus encomiendas por así mandarlos las Nuevas Leyes.  Los conquistadores vieron con marcada antipatía tales Leyes Nuevas y tratando de nombrar a alguien que acaudillara un movimiento de protesta, repararon en Gonzalo Pizarro, el último de los Pizarro que quedaba en el Perú.

Al principio, Gonzalo rechazó el tentador ofrecimiento, pero arreciaron en su petición los conquistadores y accedió. Entonces dejó Gonzalo la encomienda que tenía en Charcas y viajó al Cusco. A lo largo del camino se le juntaron muchos españoles aclamándolo por Gobernador del Perú; desistió Gonzalo el tratamiento, pero en el Cusco se mostró tan partidario de la idea que no tuvo reparo en hacer su propio ejército y bajar con él a la Ciudad de los Reyes. Ante la proximidad de su llegada, los “Oidores de la Audiencia” – recién instalada en Lima, como que también se había creado por las Nuevas Leyes – tomaron preso al Virrey y en un barco lo desterraron a Panamá. Gonzalo Pizarro entró entonces triunfante a la Ciudad de los Reyes, siendo allí investido de Gobernador del Perú. Así empezó la gran rebelión.

Mientras tanto el virrey supo liberarse a bordo del barco en que iba prisionero y desembarcando en Tumbes, solicitó el apoyo de las poblaciones vecinas del norte. Enterado de ello el capitán Juan Pérez de Guevara, se puso bajo el estandarte real, llevando a su gente en apoyo del virrey; más conociendo Gonzalo Pizarro de que Blasco Núñez de Vela estaba armando un ejército en el norte, fue a combatirlo, enfrentándose al virrey en la batalla de Iñaquito, derrotándolo y cortándole la cabeza (18 de enero de 1546). El capitán Juan Pérez de Guevara, trató de huir con su gente, pero fue prendido en Conchucos por los leales a Gonzalo Pizarro, y condenado a muerte; pero por los ruegos del obispo de Bogotá que entonces venía con Gonzalo y otras muchas personas principales le perdonaron la vida en Casma y se le mantuvo preso.

Enterado el rey de la muerte del virrey en manos de Gonzalo, comisionó al clérigo don Pedro de la Gasca para que fuera al Perú y lo pacificase. Para ello le dio los títulos de Pacificador y Presidente de la Audiencia. Gasca partió de San Lúcar de Barrameda y desembarcó en el istmo de Panamá, luego hizo escala en Tumbes, con el fin de juntar más gente leal a su majestad. Llegada la armada al puerto del Callao de la Ciudad de los Reyes, el capitán Juan Pérez de Guevara entró en ella y luego fue en busca del presidente Gasca, llegando a donde estaba, le acompañó y sirvió en toda la jornada, se dirigieron a la sierra en persecución de los Gonzalistas, luego de unas escaramuzas los dos ejércitos chocaron en Jaquijahuana – 9 de abril de 1548 – en la que fue desbaratada las huestes de Gonzalo Pizarro, rindiéndose y se entregó prisionero. Al día siguiente, en pleno campo de batalla, fue decapitado.

POBLAMIENTO Y FUNDACIÓN DE MOYOBAMBA.

Pacificado el reino, el presidente Gasca dio una provisión en el Cusco, el 17 de agosto de 1548, en la que entregaba una renta a todos los capitanes y soldados que lo ayudaron a pacificar el Perú, tocándole a Pérez de Guevara 100 pesos ensayados, luego dio otra provisión, fechada el 4 de octubre de 1548, para que el capitán Juan Pérez de Guevara vuelva a la ciudad de Santiago de los Valles de Muyupampa a poblarla nuevamente, ya que con las alteraciones que surgieron en esta época en el reino, el dicho capitán al salir con sus soldados dejaba desguarnecida la ciudad, lo que traía como consecuencia un despoblamiento de ésta, debido al temor de los vecinos a los ataques de los indios. Además, se le confirió el cargo de corregidor y se le dio facultad para que pueda nombrar un corregidor en tanto que la Real Audiencia nombrara alguno.

Eran en total diecinueve vecinos en esta ciudad y por lo menos doce mil indios y estaban los repartimientos dentro de doce leguas alrededor del pueblo.

Este repartimiento de indios, solares y tierras y, nombramientos de alcaldes que hizo el capitán Juan Pérez de Guevara en virtud del poder que tenía fue aprobado por el Pacificador Pedro de la Gasca en la Ciudad de los Reyes en veinte y nueve días del mes de abril de mil quinientos cuarenta y nueve.

Es así que el descubrimiento de las tierras de Muyupampa han sido realizadas por el mariscal Alonso de Alvarado, quien fue acompañado por el capitán Juan Pérez de Guevara, y las primeras conquistas estaban reservadas al mismo capitán, que hizo su entrada en aquella comarca en virtud de concesiones otorgadas, como premio a sus leales servicios, por el marqués Francisco Pizarro, don Cristobal Vaca de Castro y el Licenciado Pedro de la Gasca.

ÉPOCA COLONIAL

En esta época hubo muchas expediciones españolas, que atraídos por la noticia de la existencia de oro, piedras preciosas y riquísimas tierras en la región de la Selva, formaron expediciones y emprendieron sus viajes, los mismos que descubrieron, conquistaron y fundaron muchos pueblos; durante esta época, Moyobamba juega un papel preponderante, no sólo por su significación política, sino esencialmente religiosa.